Maria Mercedes, ésto es una
fatalidad: una palabra nos
arrastra a la otra, un poema
debe continuar. A dónde puede
llevarnos este proceso, este
llamado o vocación? Vulgarmente
dicho: creo que un día tienen
que sonar las flautas... Y
si no sonaran las flautas?
Cuando flautas pitos! Todo
da igual! En este caso
sigo siendo fiel al Nadaísmo.
Nada importa, todo está
permitido, todo es perfecto.
Sin nada más, gracias,
Edo. Escobar